Hablaba con una mujer vendedora de seguros, cuando me detuve a observarla, a verdaderamente prestarle atención a las palabras que decía y con cuanta deferencia hacía su trabajo, (no era una vendedora más como muchas he conocido y de las cuales he recibido llamadas y/o visitas hasta casi media noche, insistiendo, insistiendo en vender, sólo insistiendo pero en verdad nada de alma, sólo vender por vender), era una mujer apasionada con lo que hacía. Era una mujer que escogía las palabras con sumo cuidado, una detrás de otra, explicando, compartiendo, enseñando, tanto así que por más que yo no estaba interesada en comprar un seguro, no pude menos que escucharla. Lo melodiosa de su voz y la intención con la que hablaba era como una danza, una canción melodiosa a mis sentidos…
Les ha pasado? Les ha pasado que alguien le hable a uno con tanta pasión de su trabajo que termine enamorándose de ello? Pues… La conversación que les relato sólo ha sucedido en mi imaginación :).
Yo recuerdo a mi padre que decía debía entregarme al trabajo. Desde mucho antes que los muros de facebook existieran y se poblaran de pensamientos que te instan a dar lo mejor de ti, mi padre insistía y compartía mucho de la filosofía de estos tiempos y es que en estos días leía un boceto que decía: ama tu trabajo, sea lo que fuere que haces… la verdad es que siempre pensé que ese era un consuelo de tontos, pero ahora me doy cuenta de la profundidad de ello… y es que si uno en verdad no disfruta de lo que está haciendo, pues mejor no hacerlo.
Y volviendo al relato inicial… Será posible? Será posible vivir así de apasionado con el trabajo de uno? Ustedes que creen? Quisiera oírlos (es decir leerlos).
Mientras tanto los dejo con una imagen del jardín de mi padre. Pocas veces en mi vida he visto a un hombre aferrarse tanto a la naturaleza, sus recuerdos aún permanecen en su casa y no hacen más que alegrar mis sentidos cuando lo veo.


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